Bryn Mawr Classical Review

BMCR 2014.02.30 on the BMCR blog

Bryn Mawr Classical Review 2014.02.30

Audrey Becker, Les relations diplomatiques romano-barbares en Occident au Ve siècle: acteurs, fonctions, modalités. Collections de l'Université de Strasbourg. Études d'archéologie et d'histoire ancienne.   Paris:  De Boccard, 2013.  Pp. 317.  ISBN 9782701803418.  €46.00 (pb).  


Reviewed by Purificación Ubric, Universidad de Granada (pubric@ugr.es)

La presente monografía, basada en la tesis doctoral de la autora, aborda un aspecto clave del siglo V occidental: las relaciones diplomáticas y su desarrollo e influencia en la construcción política, cultural y social de los reinos bárbaros. En efecto, el establecimiento de los bárbaros y la formación de sus estados en territorios del Imperio Romano de Occidente supuso un cambio trascendental en las relaciones diplomáticas, que de ser hegemónicas, dominadas y centradas en el Imperio Romano, pasaron a ser multilaterales. Paulatinamente la diplomacia adquirió un papel más significativo, lo que convirtió al embajador en una pieza clave para el éxito de la negociación. El embajador, su elección, protagonismo y actuación es la figura central de esta monografía. Becker estudia el papel de esta figura a través de las relaciones diplomáticas documentadas en el siglo V, para poner de manifiesto cómo estas relaciones son un elemento esencial para comprender los fundamentos políticos y sociales de las sociedades romano-bárbaras de la época.

El libro tiene una estructura muy clara y sencilla: una introducción de la temática, con tres capítulos de desarrollo, unas conclusiones y material anexo. La introducción de la obra está dedicada, junto a la definición del objeto del estudio, la metodología y las fuentes utilizadas, a reflexionar sobre el concepto romano de frontera (muy diferente a los modelos de frontera de la historia contemporánea) y cómo éste es modificado como consecuencia del asentamiento de los bárbaros y del establecimiento de sus reinados; las relaciones diplomáticas asumen un papel clave en este proceso.

El primer capítulo de la obra está dedicado al estudio de las embajadas y los tratados documentados en el siglo V desde el punto de vista de las relaciones diplomáticas. Con este propósito Becker analiza en primer lugar los testimonios de estas relaciones, teniendo en cuenta los actores que establecen entre sí la negociación y lo que ésta nos pone de manifiesto. La autora observa así que no sólo existen intercambios diplomáticos de los reyes bárbaros con los emperadores romanos (de Occidente y Oriente) o con generales del Imperio, sino también con provinciales romanos (mayoritariamente eclesiásticos), o con usurpadores o generales disidentes. Estos intercambios nos desvelan diversas escalas de negociación e interacción y ponen de manifiesto la estrecha ligazón existente entre política interior y exterior.

Las relaciones diplomáticas se examinan a continuación en tres momentos cronológicos: 416-454, 455-475 y a partir del año 476. Durante la primera etapa, comprendida entre los años 416 y 454, la diplomacia está subordinada a la guerra, ya que la mayoría de los tratados son consecuencia de enfrentamientos militares que concluyen con condiciones de paz. La crisis provocada por el triple asesinato de Aecio, Valentiniano III y Petronio Máximo abre una nueva etapa en las relaciones diplomáticas: así, en los años 455-475, el Imperio de Oriente entra en acción, desempeñando un relevante papel y los reinados bárbaros también comienzan a tomar la iniciativa. Las relaciones pasan de la bipolaridad anterior entre Occidente y los hunos de Atila a ser multipolares con varios focos de intercambio y relación. La diplomacia, además, aparece también en este período en momentos que preceden a la guerra, no sólo tras su conclusión. Finalmente, la desaparición del Imperio de Occidente en 476 da paso a la asunción por parte de los bárbaros de las prácticas diplomáticas romanas y a que las relaciones diplomáticas se desarrollen entre los propios reinos bárbaros.

El segundo capítulo aborda la figura de los embajadores, partiendo del hecho de que en el siglo V la diplomacia romana, desprovista de la hegemonía política y militar, se transforma sustancialmente. En efecto, al no existir, como en épocas anteriores, un único poder soberano dominado por el Imperio romano, sino varios, las reglas de Roma ya no son dominantes ni acatadas sin cuestión. Esto convierte al embajador en un personaje clave en el éxito o fracaso de la empresa a él encomendada. La elección del embajador pasa así a ser una cuestión de suma importancia, ya que sus cualidades y habilidades diplomáticas serán cruciales para el devenir de la negociación. Es por esto que Becker analiza exhaustivamente las elecciones de embajadores llevadas a cabo por los emperadores romanos, por los usurpadores y generales disidentes, por los provinciales romanos y por los reyes bárbaros. Pone de manifiesto el relevante papel del patriciado y cómo progresivamente la función diplomática va cobrando independencia de lo militar. Paulatinamente son elegidas personas especializadas en diplomacia, que basan parte de su éxito en su capacidad de construir y movilizar redes personales.

El tercer capítulo titulado, “Du protocole officiel aux réseaux d’alliances officieux”, se centra en todas las cuestiones que rodean a una embajada y que son claves para comprender su desarrollo, propósito, éxito y finalidad. Becker cuestiona en primer lugar la seguridad de los embajadores, hasta qué punto se garantiza su supervivencia en un tiempo de guerra, qué sucede a su paso por territorios controlados por otros estados, qué ocurre con los embajadores romanos en suelo bárbaro y con los bárbaros en territorio romano. Estudia también cómo se desarrolló el protocolo de las audiencias en las cortes romana y bárbaras (vándala, visigoda y huna de Atila). Otro punto de análisis son las negociaciones y cómo se llevaban a cabo, tanto de manera oficial como oficiosa, ya que muchas de ellas habrían de hacerse de forma secreta, sin cumplir las rígidas normas protocolarias. Dentro de este apartado Becker estudia asimismo la correspondencia diplomática, la lengua utilizada en las relaciones diplomáticas y el uso de intérpretes, quiénes eran estos intérpretes y qué relación tenían con las partes en negociación. La investigadora reserva un análisis específico a la presencia de intérpretes en la corte de Eurico y al papel que desempeñaron. Los regalos y su función son asimismo un elemento de indagación. El tercer apartado de este capítulo está dedicado a las redes de influencia y a las alianzas informales, en particular a la presencia de personajes romanos con roles significativos en las cortes bárbaras, al porqué de su presencia en ellas y las funciones que desempeñaron; todos estos factores son cruciales para comprender la formación de las sociedades romano-bárbaras y la interacción entre ambas poblaciones. Finalmente Becker analiza las alianzas matrimoniales entre romanos y bárbaros y su papel en las relaciones diplomáticas.

El último apartado de la obra recoge las principales conclusiones de la misma, que versan sobre tres aspectos: 1) En el siglo V, cuando la diplomacia pasa a ser una cuestión no de hegemonía sino de negociación, es necesario construir normas diplomáticas comunes, que sean respetadas por todos. Entre estas normas se encuentran la protección de los embajadores en tiempo de guerra y el intercambio de regalos 2) El embajador se convierte en esta época en el pivote en torno al cual giran las relaciones diplomáticas, ya que de él va a depender en gran medida el éxito de la negociación. Así, en la actividad diplomática de embajadores como Censorius, Fronto, Anatolius, Avitus, Phylarcos, Eslas u Orestes es posible encontrar lo que podría llamarse “proto carreras diplomáticas” y 3) La construcción de nuevas fronteras culturales romanas y bárbaras que se lleva a cabo durante el siglo V supone una nueva definición de las aristocracias romanas que para sobrevivir han de adaptarse a las nuevas circunstancias bajo el dominio bárbaro. Los valores culturales romanos son asimismo adoptados políticamente por los bárbaros y los bárbaros son reconocidos como sujetos de relaciones diplomáticas. Una figura, la episcopal, va adquiriendo una importancia cada vez mayor en pro del bienestar de sus comunidades.

Cabe destacar los anexos con los que se cierra la obra, de gran utilidad para facilitar su consulta, comprender mejor su contenido y ubicar a sus protagonistas en su contexto y documentación. El primero de ellos es una cronología de los emperadores y principales reyes bárbaros. El segundo comprende diversos árboles genealógicos de las familias imperiales y realeza bárbara. El tercero recoge los principales datos biográficos de los embajadores analizados, con sus referencias en PLRE II 1 y PCBE II 2 y las fuentes documentales. A continuación vienen las fuentes en las que aparecen las noventa y cinco embajadas documentadas y analizadas en la obra y un índice con las páginas en las que cada embajada se menciona en el libro. La misma información figura para los cuarenta y seis tratados recogidos en el trabajo. De gran utilidad son igualmente los índices de fuentes, de nombres de personas y temático y los mapas de la Península Ibérica, Galia y Germania, la cuenca del Danubio e Italia, Oriente y África con la ubicación de los lugares mencionados en el texto. Las últimas páginas están dedicadas a la bibliografía, dividida en fuentes y estudios, y al índice de contenido de la monografía.

Cabe destacar la exhaustividad con la que Becker recoge y analiza la actividad diplomática del siglo V en todas sus vertientes, proporcionando una amplia y útil información. Respecto a uno de los embajadores, hay que señalar que la identificación del obispo Symphosius, embajador del rey Hermerico en el año 433 a la corte de Ravenna, realizada por Becker siguiendo a Tranoy, 3 con el priscilianista Sinfosio de Astorga, es poco probable, ya que en la sentencia del I concilio de Toledo, celebrado en el año 400, este obispo aparece como senex. 4

Se trata, en suma, de un estudio profundo, que recoge y analiza sistemáticamente y con gran claridad todas las fuentes y datos que abordan las relaciones diplomáticas occidentales en el siglo V y que aporta una nueva visión de la configuración de las sociedades romano-bárbaras a través de la diplomacia y del énfasis en el protagonismo y papel que desempeñaron los embajadores.


Notes:


1.   J. R. Martindale, The Prosopography of the Later Roman Empire II, AD 395-527, Cambridge, 1980.
2.   C. Pietri, et al., Prosopographie chrétienne du Bas-Empire II. Prosopographie de l’Italie chrétienne, 313-604, Roma, 1999-2000.
3.   Alain Tranoy, Hydace, Chronique, Paris, 1974, 68-69.
4.   Exemplar Professionum 52 y 140, en Henry Chadwick, Prisciliano de Ávila. Ocultismo y poderes carismáticos en la Iglesia primitiva, Madrid, 1978, pp. 307 y 310 (translation of Priscillian of Avila : the occult and the charismatic in the early church, Oxford 1976).

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