Bryn Mawr Classical Review

BMCR 2013.10.49 on the BMCR blog

Bryn Mawr Classical Review 2013.10.49

Frédérique Biville, Marie-Karine Lhommé, Daniel Vallat (ed.), Latin vulgaire - latin tardif IX: actes du IXe Colloque international sur le latin vulgaire et tardif, Lyon, 2-6 septembre 2009. Collection de la Maison de l'Orient et de la Méditerranée, 49; Série linguistique et philologique, 8.   Lyon:  Maison de l'Orient et de la Méditerranée - Jean Pouilloux, 2012.  Pp. 1084.  ISBN 9782356680303.  €86.00 (pb).  


Reviewed by Carmen Codoñer (codo@usal.es)

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Estamos ante las Actas del IX Coloquio Internacional Latin vulgaire-Latín tardif, coloquios que comenzaron el año 1985 y que de manera sistemática se han celebrado cada tres años. La cantidad de aportaciones y la amplitud temática suponen un problema inicial, que es el de encontrar una distribución coherente a las distintas maneras de enfocar el periodo. F. Biville expone en la presentación el esquema aplicado, que nos permitimos desglosar a continuación.

La primera sección, bajo el encabezamiento “La variation linguistique”, está dedicada a lo que podríamos considerar “reflexiones teóricas. Esta sección acoge tres apartados: Latin classique, latin tardif, latin “vulgaire”, Diversification regionale y Du latin a langues romanes.

El segundo capítulo, “Le système linguistique latin et son évolution en Roman”, es más extenso y está organizado de acuerdo con conceptos gramaticales: Le nom, Les pronoms, Le verbe, La phrase.

El tercer capítulo tiene como título “Les lexiques latin et roman”. Si excluimos el primer apartado dedicado a las aportaciones de la informática a textos del periodo, el resto de artículos aborda la palabra desde las perspectivas fonético-morfológicas y lexicológicas (Le mot y Les elements de formation.

El capítulo cuarto, “Textes et documents”, acoge todas la colaboraciones que están centradas en un texto en concreto. Un primer apartado está dedicado a textos técnicos, Grammairiens et glossateurs y Traités médicaux; el siguiente apartado sigue un criterio cronológico: Textes tardifs y Textes et documents médiévaux.

El total de los artículos es de setenta y siete. Cada uno de ellos merecería un análisis propio, pero la extensión de la reseña no lo permite, de manera que procederemos de manera global.

Los trabajos contenidos en este volumen presentan otra dificultad, no derivada de la cantidad, sino de problemas inherentes a la naturaleza del enunciado bajo el que se acogen: latín tardío/latín vulgar. No es clara la definición de ambos conceptos. A la precisión del primero le falta la fijación de fechas de inicio y final del periodo atribuído al uso de esta lengua, fechas que, como es lógico en las periodizaciones, no responde a ningún hecho objetivo, pero cuyas oscilaciones son excesivas. No es extraño, pues, encontrar diversos modos de designar el periodo estudiado: latín tardío y altomedieval alternan. En cuanto al latín vulgar, no existe todavía un criterio común a los estudiosos de lo que se entiende por ello, de manera que la confusión con latín tardío no es infrecuente. Probablemente esta ambigüedad ha sido la causa de la integración de trabajos ajenos al periodo tardío y a lo que, de manera intuitiva, conocemos por latín “vulgar”; Esta es la razón de la inclusión de un apartado final dedicado a textos medievales, el más tardío del siglo XV.

Para dar cuenta de esta variedad de planteamientos he intentado ofrecer otro tipo de agrupación a fin de hacer más perceptible los campos de estudio predominantes. La mezcla en muchos casos es inevitable, dada la dificultad de delimitar conceptos, como acabamos de decir.

“Latín vulgar”. Sobre la naturaleza del llamado “latin vulgar” tenemos el artículo de Callebat que, junto al concepto lingüístico sermo uulgaris, introduce el extralingüístico “vulgarité”, que asimila a “non conventionnel”; esto le permite atribuir a la presencia en un texto de léxico erótico-sexual y escatológico la marca de género. Elfassi estudia los considerados vulgarismos en las Sententiae isidorianas, concluyendo que no lo son. Fry trata del posible registro “oral” en el epistolario Agustín-Jerónimo, y García Hernández, del carácter “popular” del sufijo *-attus.

El resto de las contribuciones pueden asignarse al campo de latín tardío, si bien en algunos casos existe una mezcla compleja de cuestiones relativas a los dos ámbitos. Por ejemplo, Bauer trata de la aposición tipo Vrbs Roma en latín tardío. Incluímos aquí la aportación de Spevak sobre el hipérbaton como recurso literario en ciertos textos de latín tardío; la de Arias sobre las formaciones en -ax en Carmina Latina Epigraphica; y la de López Gregoris sobre los diminutivos como recurso expresivo en Poenulus y Querolus. En el terreno del léxico es destacable el artículo sobre Hermeneumata Celtis de Ferri, que avanza la existencia en este glosario de numerosos términos no registrados en textos latinos.

“Latín tardío”. Dentro de este apartado, pueden hacerse dos secciones fundamentales: la relacionada con la evolución hacia las lenguas romances y la que supone el análisis de fenómenos propios del latín tardío.

1. Latín-lenguas romances.

Lingüístico. En su aportación Wright destaca la presencia de los árabes en la península en el proceso evolutivo hacia el español, lo cual supone, como siempre ha defendido este autor, una prolongación de fase final de uso del latín. Siguiendo este planteamiento de carácter general contamos con los artículos de Adamik, que compara los métodos de Herman y Adams y discute el valor que debe concederse a las variantes regionales en inscripciones de época imperial, y de Kiesler que intenta abstraer los rasgos del latín, tanto clásico como “vulgar”, que por evolución lleva a las lenguas romances. Kiss estudia las crónicas alto-medievales y detecta rasgos tradicionales e innovadores. Centrado tambien en el análisis de un texto en concreto contamos con el artículo sobre las glossas Aemilianenses de Hagemann, que propone una nueva interpretación de su función. Es afín a estos trabajos la comparación de Van Acker entre versiones latinas de un mismo texto en la Galia.

Peculiar es el artículo de Mazzola, que estudia la impronta que sobre los trabajos lingüísticos pueden dejar las tendencias políticas de la época, aplicándo bajo ese presupuesto las teorías sobre la evolución latín-romance.

Hay trabajos sobre evolución funcional de partes de la oración y construcciones sintácticas: Sornicola trata de ipse e insiste en los beneficios de la colaboración de latinistas y romanistas; Müller aborda la pervivencia de la afirmativa sic del latín plautino, y la desaparición de la fórmula clásica; Rosen estudia los matices que adopta la construcción coepi + inf. en traducciones del latín al romance y viceversa. Los artículos de Alvarez Huerta sobre el origen del que completivo, el de Medina-Orlandini Poccetti sobre el sistema de conectores en a.fr. y a.occ., resultado de la conservación de construcciones, latinas e itálicas, clásicas o tardías. Iliescu estudia las expresiones de “nada” en latín y su paso a lenguas romances, y Manczack trata del desplazamiento del acento en palabras que contienen muta cum liquida.

Incluímos aquí las etimologías: Ferraro trata sobre los topónimos Sora/Soracte, y O. y D. Felecán sobre los antropónimos rumanos. En cuanto a los términos aislados, Bechet estudia las denominaciones romances de la ‘cornemusa’, Martzloff, el uso de “obiter”; Nieto, el de “aigua”; y Julia, el de “sire”. Carácter especial tiene el artículo de Nicolas, que trata de la relación existente entre las etimologías isidorianas y su pronunciación.

Enfoque literario. Banniard aborda el problema desde un punto de vista teórico, partidario de dar al concepto “literario” una mayor flexibilidad (incluye las consideradas anomalías gramaticales); analiza, desde esa perspectiva, fenómenos que se pierden o pasan al romance.

2. Latín tardío.

Mucho más amplio es este grupo, en el que, con frecuencia, se da entrada al latín clásico, como por ejemplo Cokburn, con su artículo sobre derivados verbales en -izare.

Fenómenos lingüísticos. Wehr habla de función de habeo dictum como equivalente de mihi est/habeo.

Sobre el sistema pronominal hay dos artículos: uno de André-Fruyt sobre la desaparición del “is” forico y sus consecuencias sobre el sistema, y otro de Bortolussi sobre la evolución del sistema de indefinidos. ePor su parte, Van Laer se ocupa del valor que confieren los preverbios a los verbos en –sco

La parte centrada en lenguas “regionales” va desde artículos dedicados a un periodo, como el siglo VII en Cataluña, por Escolà, a la reducción tópica, como el estudio de Gordon sobre un dialecto de Transilvania.

Gayno y Tara dedican sendos estudios a Gregorio Turonense: Gaya trata de las construcciones absolutas, y de Tara, el uso de habeo+ part. Sznajder incluye un artículo sobre la influencia semítica en la Vulgata, y Calboli, sobre la influencia de la traducción hebrea. Joffré trata el uso de hic/iste en Apuleyo, y Bodelot, el de quomodo en Lucifer de Cagliari. Ortoleva estudia el nominatiuus pendens en un pasaje de Paladio (3.30).

Análisis y comentarios. Fernández López interpreta el (sublimem in puteo uidebis urbem) de Sidonio Apolinar; Gavina, la elegía de Galesvinta (6.5) de Venancio Fortunato (Gioanni), que pone en relación con de raptu Proserpinae de Claudiano y a la que atribuye rasgos políticos. Wolf transcribe y comenta los poemas 204-209 de Riese. Galdi proporciona un análisis computacional y estadístico del Epitome de Caesaribus. Singular es el trabajo de Lhommé que estudia las transcripciones del griego al latín en Paulo Diácono a fin de detectar el sistema seguido.

Textos técnicos. Los estudios de aspectos concretos en textos técnicos afectan a textos gramaticales y médicos: Baratin (709) habla de los exempla ficta en Prisciano y Maltby de los barbarismos en Consencio, en ambos casos considerándolos testimonios de la lengua habitual; Costa habla del apartado de fonética en Marciano Capela, Cam compara Vegecio con Mulomedicina Chironis y Gitton-Ripoll estudia los latinismos en los textos hipiátricos.

Los glosarios, aun siendo técnicos, no responden al concepto tradicional de texto en la medida en que su formación presenta problemas. Su estudio exige planteamientos complejos todavía en desarrollo. Rochette estudia las Diui Hadriani sententiae, glosario “jurídico” en cuanto transmisor de rasgos tardo-latinos. También el latín de las monedas merovingias es estudiado por Selig-Eufe.

Interesantes los trabajos sobre la necesidad de nuevas ediciones y análisis preparatorios. Avance de una edición del De orthographia de Casiodoro: en Stoppacci; revisión de una traducción latina fragmentaria de los Elementos de Euclides, a partir del posible texto griego (Bohlin); Glosas a la Regula Augustini (Martorelli).

Afín al problema de nuevas ediciones es el trabajo de Vallat: análiza la cursiva como escritura del manuscrito original de la AL e intenta fijar las bases para una nueva edición crítica.

Terminología. Cinco artículos analizan usos y presencia de palabras en autores concretos: el paso de latus,-eris, a adverbio y preposición en las casae litterarum, sobre todo con topónimos (Conso). De los cinco hay dos aportaciones dedicadas a los hapax: la de Garcea sobre praeterpropter, interesante por las reflexiones sobre el contexto que hacen pensar en un término técnico, y la de Guillaumin que estudia procedimientos y motivos de la creación de hapax en Marciano Capella. Del significado de penicillum, trata Pardon-Labonnelle. Y sobre el aspecto un solo artículo tenemos el estudio de mando, a cargo de Unceta.

Informática. Los dos primeros artículos son informativos: Longrée-Philippart-Poudat tratan sobre las ventajas de los “taggers” en cuestiones morfo-sintácticas, y Philippart, sobre las dificultades que plantea la lematización detextos medievales. El tercero, de Stella, tiene una diferente aproximación, ya que va enfocado a la selección de datos aplicables al estudio de cuestiones de género literario y tendencias dentro de éste.

3. “Latin medieval”.

Los tres textos estudiados son poco conocidos: una adaptación hispánica de la regla de San Benito (Echenique-García Hernández), el Chronicon de un monje de Soracte (Greco) y un comentario lingüístico al Apocalipsis de Berengaudo (García Leal). A pesar de ocuparse de las relaciones latin-vulgar, a este apartado pertenecen los artículos de Besson sobre esta relación en un cronista italiano, o el de Campatella, en una traducción de Paladio de 1464. Completan cuatro índices: 1. Auteurs et textes; 2. Langues, peuples, pays et époques; 3. Mots latins y 4. Notions.

Este campo de trabajo admite tratamientos tradicionales e innovadores, una revisión de problemas ya tratados y aportación de nuevos datos y nuevos enfoques. Es inevitable la sensación del “dejà vu” en algunos casos, algo que se percibe en el mero enunciado de los trabajos. Pero sigue siendo necesario ahondar sobre este periodo de transición que sigue sin revelar cómo se produjo el paso de unos modelos a otros, tanto linguïsticos como de género. El volumen corrobora la pertinencia de dedicar a este tema un encuentro periódico de especialistas, si bien quizá sería oportuno delimitar en los próximos congresos el tema general, a fin de poder tratar en profundidad una sección o un problema en concreto.

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