Bryn Mawr Classical Review

Bryn Mawr Classical Review 2010.07.40

Nicola Biffi (ed.), L'Anatolia meridionale in Strabone. Libro XIV della Geografia. Quaderni di "Invigilata lucernis" 37.   Bari:  Edipuglia, 2009.  Pp. 373.  ISBN 9788872285695.  €30.00 (pb).  



Reviewed by Domingo F. Sanz, Universidad de Huelva (domingofsanz@gmail.com)

El presente libro comprende, además de la correspondiente introducción, el texto en griego, junto a su traducción a la lengua italiana, seguido de un comentario, la bibliografía y el índice de nombres del libro 14 de la Geografía de Estrabón (ca. 64 a. C.-17 d. C.).1 El libro 14 completa la descripción de la península anatolia que iniciara el geógrafo de Amasia en el libro 12 (12, 1, 3 C 534). En este caso se centra en las costas de las regiones de Jonia y Caria, para luego pasar a describir las regiones del Asia Transtáurica (Licia, Panfilia y Cilicia), además de importantes islas del Egeo como Samos, Quíos o Rodas, además de Chipre.

La extensa y detallada introducción está dividida en diversos apartados.

En el primero, titulado "Il periplo", Biffi hace un minucioso repaso de las distintas regiones que recorre Estrabón en su libro y seala que, a pesar de que en 1, 1 632 C la secuencia de la descripción es de oeste a este, desde Jonia hasta Cilicia, al organizar el periplo de Jonia y Caria, el orden es de sur a norte.

A continuación, pasa a comentar detalladamente el periplo que Estrabón hace de Licia, Panfilia y Cilicia, no sin dejar de mencionar los errores e imprecisiones del geógrafo griego: por ejemplo, de la descripción de Licia, Biffi opina que no está muy articulada; de la de Panfilia critica que, siguiendo la tendencia de la geografía antigua, pasa por alto los entrantes y salientes de la costa, y da la sensación de que el litoral tuviera forma rectilínea; de la de Cilicia piensa que, en general, no brilla por su claridad. A continuación, hace recuento de las islas mencionadas por Estrabón y que son de poca importancia; seguidamente, Biffi, con una descripción muy clara y sistemática, separa el periplo costero de las islas que se hallan cerca de la costa; finaliza con la mención de las islas de mayor tamaño y que asimismo tienen interés por su tradición mítico-histórica, su bienestar económico o por ambas cosas. Del captulo final del libro 14, que se ocupa de la isla de Chipre, Biffi opina que se trata no de un simple apéndice al periplo de Cilicia, sino de una sección autónoma, con un peso análogo al de la isla de Sicilia en el libro 6.

Seguidamente, Biffi descubre el criterio seguido por Estrabón: la descripción de las distintas regiones se circunscribe generalmente a la de la ciudad más significativa y de su entorno (chora), situá la localidad junto al periplo que le guía o sobre los ejes viarios que se extienden o se cruzan en ese mismo ámbito corográfico. Es en ese momento cuando Estrabón introduce contenidos mítico-históricos, religiosos o económico-sociales, a los que añade la discusión abierta y articulada, cuando no polémica, con la información que han transmitido geógrafos anteriores.

Con este método descriptivo, Estrabón dirige su mayor atención a las 12 ciudades más importantes de Jonia y que formaron la liga jonia; sin embargo, como Biffi declara, las menciones de las otras ciudades jonias son "vaghi e fuggevoli", así como "insipidez" son también las menciones a las localidades de Licia o, incluso, tilda de "più scheletrica" la sección dedicada a Panfilia. Sí considera lo transmitido sobre Cilicia como más satisfactorio, aunque, nuevamente, el estudioso italiano cree que la información sobre la historia más reciente de Chipre peca de general y no muy profunda.

En el apartado "L'autopsia", Biffi estudia los pasajes en los que las descripciones de Estrabón parecen fruto de de un conocimiento directo. Sin embargo, los pasajes del libro 14 son escasos (1, 23 641 C, sobre Éfeso; 1, 48 650 C, sobre Nisa, donde estudió Estrabón en su juventud y, por ende, los territorios que conducían desde Amasia, su ciudad natal, hasta la propia Nisa) y no muy claros. No obstante, cree que, en algunos casos, la información que transmite Estrabón ha de proceder de una observación directa. Es probable, pero no seguro, que el geógrafo griego recorriera el camino que conectaba Magnesia con Antioquía, o que hubiera visitado Rodas; ahora bien, en mi opinión no son tan convincentes las razones que da Biffi sobre la presencia de Estrabón en Esmirna, hecho del que no hay ningún dato que avale esa impresión, y tampoco queda claro que hubiera visitado Milasa, sobre todo cuando Estrabón transmite un dato erróneo sobre el puerto de la ciudad.2 Si bien es muy probable que la zona al sur de Éfeso, entre Mícale y la desembocadura del Meandro, fuera la zona de partida que tomó para viajar al Ática a través de las Cícladas y que, en el trayecto desde su patria, tomara nota de sus observaciones, las afirmaciones de Biffi solo pueden mantenerse en el terreno de la especulación.

En el apartado titulado "Le fonti", Biffi opina que Artemidoro de Éfeso es el autor al que Estrabón acudió constantemente en su descripción del litoral de Jonia y Caria o cuando trata de la liga licia, y es la fuente nombrada explícitamente cuando le toca hablar de Éfeso.3 Según Biffi, el hecho de que cite a Artemidoro al hablar de la liga licia prueba que la obra de éste era de una naturaleza muy parecida a la de Estrabón.

A continuación, se hace un exhaustivo recuento del resto de fuentes, dividiéndolas por géneros: poetas épicos, líricos, trágicos y cómicos. Biffi sospecha que, en gran parte, estos poetas ya fueron citados por Artemidoro. Sin embargo, no considera a Estrabón un simple y "cosciente saccheggiatore" del texto de Artemidoro, y señala algunas citas que serían propias del geógrafo de Amasia. Asimismo, de los 15 historiadores y geógrafos citados en el libro, Biffi distingue entre los testimonios indirectos recogidos por Artemidoro y Apolodoro, y los que, probablemente, fueron consultados directamente por Estrabón.

En el siguiente apartado, "Celebrità locali", se estudia el constante registro de los "andres endoxoi" de las ciudades minorasiáticas, incluidas las más modestas, algo característico en todos los libros que tratan sobre Asia Menor. Tal vez este interés de Estrabón se deba a que el autor quiere "inculcare nel lettore l'impressione che l'Asia Minore sia fin dai tempi piùlontani un centro pulsante di vita, in cui le più gloriose esperienze maturate in campo culturale continuano a trovare il loro terreno ideale di incubazione".

En el apartado titulado "I culti e le feste", el estudioso italiano señala que Estrabón, al enumerar los templos a los dioses tanto olímpicos, como los que no lo son, además de los lugares consagrados a las distintas divinidades, los cultos y las festividades, daba claramente a entender el fuerte sentimiento religioso de las clases populares en aquellos territorios.

En "I Romani in Asia Minor", Biffi destaca el hecho de que, al hacer referencia a la historia reciente, Estrabón prefiera utilizar el término genérico οἱ Ῥομαῖοι en vez de referirse al emperador Augusto, y que critique abiertamente la tardanza romana en actuar con respecto a la piratería y el bandidaje que asolaron durante mucho tiempo el Mediterráneo oriental y las regiones del interior del Tauro.

En el penúltimo apartado de la introducción, "I temi recorrenti", se subraya por parte de Biffi el interés de Estrabón por los temas económicos, en concreto por la producción agrícola -especialmente la vinícola- y la actividad industrial -en concreto, la referida a las canteras y los astilleros. Cierra la introducción con el apartado "La cronologia", donde Biffi utiliza algunos pasajes del propio libro 14 para concluir, "con strema cautela", que este fue finalizado con posterioridad al 17 d. C.4

Seguidamente, Biffi presenta el texto griego paralelamente a su traducción al italiano. El texto griego se basa en el editado por Stefan Radt, aunque en más de una ocasión se aparta de las lecturas del editor alemán y busca solución a varios loci desperati (por ejemplo en 1, 23 641 C; 1, 35 645 C; 2, 7 654 C; 2, 23 659 C; 3, 5 665 C; 5, 3 669 C; 5, 28 680 C), escoge la lectura propuesta por los manuscritos u otros editores (por ejemplo ὅτι 1, 41 648 C; 1, 44 649 C; 2, 3 651 C; 2, 5 653 C) o presenta sus propias conjeturas (1, 4 633 C; 2, 7 654 C) lo que demuestra una madurada lectura y un conocimiento minucioso del texto estraboniano. De todos modos, no queda claro qué opción escoge en αὐδη (1, 41 648 C, n.15); y, a veces, un exceso de celo filológico puede descartar la opción de los manuscritos que, al menos, da una solución más sencilla (por ejemplo 1, 45 650 C, n.18, en este caso, se puede aceptar la del manuscrito E).

Como adelantaba en su "Premessa", Biffi considera que su comentario tiene un carácter histórico-geográfico y anticuario que, según él, completaría el análisis filológico y lingüístico que acompaña al texto editado por Stefan Radt.5 Lo cual queda perfectamente ejemplificado con la amplia explicación que da a la fórmula ἔξω τοῦ Ταύρου (p. 145). Si los comparamos con los de Radt, los comentarios de Biffi a los distintos pasajes del texto estraboniano son igualmente impecables, pero, además, en mi opinión, muestran un excelente equilibrio entre la nota erudita, rica en referencias a fuentes clásicas y a obras y artículos que tratan sobre el asunto, y la explicación no excesivamente tecnicista que facilita la lectura al no especialista. Muchos de los comentarios constituyen pequeñas joyas que iluminan las numerosísimas referencias a localidades o personajes históricos (por ejemplo, el comentario sobre los cuatro presocráticos de la escuela milesia: Tales, Anaximandro, Anaxímenes y Hecateo en 1, 7 635 C). De todos modos, a veces, cuando los parágrafos de los capítulos son excesivamente largos, puede ser algo pesado o lento localizar los pasajes objeto de comentario.

Asimismo, los propios comentarios de Radt y Biffi muestran un ejemplo práctico del problema de la transmisión de nombres propios: ¿el promontorio Posidio cerca de Mileto (1, 2 632 C) se denomina actualmente Tekagac, Burun, como dice Radt, o Tekagac, Burnu, como dice Biffi? ¿La localidad en la que actualmente se hallan los restos del santuario de Apolo Didimeo (1, 5 634 C) se llama Didim-Yehinisar, como leo en Biffi, o Didim-Yenihisar, como encuentro en el Google Earth?

Tras este extenso y detallado comentario, el libro presenta la lista de abreviaturas a las obras más utilizadas, una bibliografía actualizada y el índice de nombres. Como también hemos dicho al tratar el comentario, este índice, debido al sistema de referencia, no siempre es muy útil, pues hace que, en ocasiones, sea dificultoso encontrar en el texto alguno de los nombres propios que aparecen en el texto.

Aunque el libro se cierra con un mapa tomado de una antigua edición italiana del siglo XIX, se echa de menos, en una obra de carácter eminentemente geográfico, un apéndice con mapas modernizados y más esquemáticos que facilitara la lectura del texto estraboniano.

Estamos ante un trabajo excelente, de gran erudición, que cumple las expectativas del interesado en la historia y la geografía antiguas, y en el que se condensa la miríada de trabajos que han buscado iluminar en las últimas décadas las numerosas referencias a personajes históricos y localidades que salpican los libros de Estrabón, creando una visíon de conjunto ordenada, coherente y, por ello, útil y provechosa.

A pesar de lo extenso y complejo que resulta este trabajo, son pocos los errores de impresíon que he encontrado, y que podrían ser subsanados en una futura reimpresión. Por ejemplo: en la nota 33 p. 110, la lectura οἰκουμένη proviene del ms. E, según la edición de Radt; las referencias a Lámpsaco y a Leucas se hallan en verdad en 1, 10 y 1, 38 respectivamente (p. 23), así como la mención a Holmos es en 5, 4).


Notes:


1.   De manera paulatina, aunque sin un orden riguroso, el estudioso italiano va completando su trabajo de comentario de los distintos libros de la Geografía.
2.   Sobre este pasaje, Biffi sospecha con Aly, W. Strabon von Amaseia. Untersuchungen über Text, Aufbau und Quellen der Geographika, 4, Bonn, 1957, p. 415, una corrupción en la transmisión manuscrita.
3.   Aunque Eratóstenes fue el autor más consultado por Estrabón para la descripción de Asia Menor, en el libro 14 es nombrado tan solo tres veces, y en dos de ellas de manera negativa. Como dice C. A. Ciancaglini en Traina, G. (ed.), Studi sull'XI Libro dei Geographika di Strabone, Congedo, 2001, p. 12, parece ser que lo habitual en Estrabón era no citar expresamente la fuente primaria, a no ser que aquel quisiera mostrar su desacuerdo con dicha fuente o, al menos, mostrar cierto distanciamiento.
4.   En realidad, como señala el propio Biffi en notas a pie de página, el dato definitivo hay que buscarlo en 12, 3, 9, donde se menciona que Pitodoris reina nuevamente en el Ponto, tras enviudar por segunda vez, en esta ocasión del rey Arquelao, fallecido en el año 17 d. C., como se recuerda en 6, 4, 2.
5.   Del monumental proyecto de edición en diez volúmenes a cargo de Stefan Radt y su equipo recientemente ha aparecido el volumen 8, que contiene el comentario de los libros 14-17 BMCR 2010.04.17.

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