BMCR 2019.01.59

Ovid’s Homer. Authority, Repetition, and Reception

Barbara Weiden Boyd, Ovid’s Homer. Authority, Repetition, and Reception. Oxford; New York: Oxford University Press, 2017. xvii, 301. ISBN 9780190680046 £55.00.

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El libro de Boyd, una de las mayores expertas en Ovidio, se suma a los ya numerosos trabajos dedicados a estudiar los modelos que inspiraron la obra de Ovidio (desde los elegíacos, pasando por Calímaco, Lucrecio, hasta llegar incluso a Hesíodo); en este caso dirige su atención a la influencia de Homero. Para ello, se propone dos objetivos: el primero es salvar el (hasta ahora) inevitable tamiz que la obra de Virgilio ejerció sobre la poesía ovidiana y continuar la labor, que numerosos estudiosos han abierto en las últimas décadas, de “disipar” la alargada sombra de Virgilio que “for so long shaded our reading of Ovid” (p. 4); el segundo, proponerse “to sketch at least the outlines of a broader framework for Ovid’s reception of the Homeric poems” (p. 5). Para ello pone el foco en determinados pasajes, poemas y personajes de la obra ovidiana, en los que considera que Homero influye de forma más inmediata que Virgilio. El libro está dividido en dos secciones dedicadas a dos amplios tópicos (la primera se centra en la relaciones paternofiliales; la segunda en el papel de la mujer), que se imbrican con tres temas o conceptos de la relación poética entre Homero y Ovidio (autoridad, repetición y recepción), anunciados en el subtítulo del libro. Lo novedoso es que Boyd abandona el análisis parcial o episódico y busca una perspectiva más amplia.

En el capítulo introductorio, la propia autora define dichos conceptos y anuncia que los referidos a la autoridad y la repetición protagonizarán las dos partes en las que ella divide su trabajo, mientras el tema de la recepción aparecerá recurrentemente a lo largo del libro y será utilizado por la autora “to describe the perspective that Ovid brings to his reading of Homer, and the ways in which that perspective contributes to the transformation that the Homeric poems undergo in Ovid’s appropiation of themes, episodes, and diction” (p. 10). De este modo podremos comprender no solo la inevitable relación textual, sino también su inagotable poder metafórico, un proceso activo que Ovidio pone en marcha a lo largo de su carrera poética.

La primera sección del libro, dedicada al tema de la autoridad y al tópico de las relaciones paternofiliales, consta de 6 capítulos. Boyd establece en primer lugar una idea-fuerza: Catulo, Tibulo o Propercio se limitan a reflejar en su poesía ecos homéricos, meros ejemplos episódicos de “generic confrontation” (p. 17), mientras que la poesía de Ovidio, como la de Virgilio, cuya educación bebe de Livio Andrónico, Ennio y Homero, fructifica “in the sophisticated and subtle transformation of Homeric ideas into Latin poetry” (p. 23). A continuación, Boyd comienza a estudiar cómo Homero inspiró la poesía de Ovidio, llegando a considerarse un “segundo yo” de Homero y a posicionarse como heredero y sucesor de este, “the logical result of an inevitable intertextuality and the carefully crafted product of highly self-aware metatextuality” (p. 33). Para ello Boyd presenta pasajes elegíacos ( Am. 1.9.33-40; Fast. 4.417-436; Tr. 2.371-380)1 que, superando el tradicional análisis que explora los símiles o el léxico homérico en los pasajes ovidianos, demuestran, en su opinión, la apropiación y transformación que Ovidio hace a su antojo del corpus homérico. En el primer pasaje mencionado, por ejemplo, Boyd no se limita a enumerar las referencias a los héroes o dioses homéricos y sus respectivas parejas femeninas, sino que le sirve para ilustrarnos sobre la forma en la que Ovidio explota determinados hechos y personajes, con el propósito de conferirles una pátina erótica. Asimismo, hay otros lugares que resaltan el profundo conocimiento que Ovidio tenía de Homero y de cómo trataba en su obra la figura del héroe homérico; en el capítulo 2, por ejemplo, la autora se centra en cómo el narrador de Am. 1.7 explota los sutiles matices del poderosísimo Diomedes en un pasaje secundario de la Ilíada (4.223-421), convirtiéndolo en un personaje contenido y respetuoso ante la autoridad, así como un paradigma de la (di)similitud generacional.

Probablemente, la mayor aportación de Boyd es hacernos ver la continua y poderosa presencia en la poesía ovidiana del “tropo de la paternidad”, que busca legitimar su poética transformadora: el “ilimitado alcance” de la visión poética de Homero permite a Ovidio alcanzar sus propias y ambiciosas metas. De este modo, Ovidio pretende emular la excelencia paterna y mejorarla, manteniendo a su vez la tradición, y lo hace sin perder su personalidad y reafirmando su independencia. Para argumentarlo, Boyd dedica el capítulo 3 a estudiar las reinterpretaciones ovidianas de pasajes homéricos que aluden a las relaciones paternofiliales, incluso de forma tangencial, como, por ejemplo, un pasaje secundario en Ilíada 23, la disputa de Meleagro narrada por Fénix, en Metamorfosis 8, que, aunque la autora reconoce que no posee un excesivo color homérico, no obstante presenta elementos como el “tropo de las muchas bocas” ( Met., 533-535) que le sirven para sugerir (“I suggest”) que hay una explícita evocación que señala su amplia dependencia de la épica homérica (p. 96). Esta dependencia es algo forzada, en mi opinión, desde el momento en que dicho tropo está muy extendido en la poesía latina. En el capítulo 4, Boyd indaga en el uso y variación del paradigma homérico. Para ello, primero desvía el foco de atención de la intertextualidad homérica y se centra en cómo el poeta explota el tema de la sucesión en su poesía (p. 108), para finalmente volver a aquélla. Por ejemplo, en la historia de Dédalo e Ícaro ( Met. 8.183-259), Boyd menciona la ya estudiada analogía poética sobre las fatales consecuencias de desobedecer a los padres, en la que Homero representa el papel de padre y Ovidio el de hijo, pero donde el poeta está dispuesto a jugar en el límite entre la seguridad de la autoridad tradicional homérica y el riesgo de la innovación. Sin embargo, Boyd no insiste tanto en ello, como incide en un pequeño pero fundamental detalle para confirmar su tesis sobre la intertextualidad Homero-Ovidio: la consecuencia etiológica del fatal destino de Ícaro, que da nombre al mar en el que se precipita, (mar nombrado así ya en la Ilíada,) es lo que permite a Ovidio reposicionarse frente a Homero al situar su narración (y su autoridad poética) en un tiempo previo a los poemas homéricos. Como vemos, Boyd despliega una brillante técnica argumentativa, aunque, a veces, adolece de falta de solidez, y lo hace para apuntalar una doctrina ya asentada: la originalidad de la poesía ovidiana se debe a su virtuosismo en la variación de temas y técnicas heredadas. Por ello, me parece más interesante su breve análisis sobre cómo Ovidio juega magistralmente con los géneros poéticos en el díptico elegíaco de Heroidas 3 (p. 104): por momentos, el hexámetro recoge connotaciones épicas, mientras el pentámetro le da al pasaje una pátina elegíaca. No sé si lo hace intencionadamente o no, pero Boyd rompe, en mi opinión, con otra idea tradicional: que en el uso del hexámetro es donde Ovidio muestra su máxima habilidad.2

Nuestra autora dedica el capítulo 5 a comentar la presencia de la metáfora poética de la paternidad (y de la juventud rebelde), que identifica a Ovidio como padre de sus poemas del exilio y a estos como hijos y hermanos entre sí, y sobre cómo el poeta juega con la identificación de su obra con figuras épicas (Tersites, por ejemplo, en Pont. 3.9) o con la imagen poema- cuerpo del poeta y el tópico del poema-hijo del poeta. En el capítulo 6, Boyd, siguiendo la línea especulativa de Ingleheart,3 desarrolla la idea de que, al igual que la tradición escultórica y epigramática le dio a los dos grandes poemas homéricos una dimensión femenina, haciéndolos hijas de Homero, el propio Ovidio quiso hacer lo mismo con su poesía del exilio, identificándola con la misteriosa Perila, de Tr. 3.7, una “ scripta puella ”, como la célebre Corina, pero tomando el papel de hija.

Los tres últimos capítulos componen la segunda sección del libro, dedicada principalmente al tema de la repetición centrado ahora en el tópico de la figura femenina. Para Boyd la repetición de elementos poéticos homéricos por parte de Ovidio son la expresión y el deseo cumplido “to embody a distinctly Homeric poetics in his work”, verdadero legado dejado por su padre poético. Según la autora, este deseo “entails not only an appropiation of language, style, and subject matter but also the suggestion that Ovid is a devoted reader and editor”, con un íntimo aprecio y conocimiento del texto homérico (pp. 9-10). Su argumentación se basa en demostrar cómo Ovidio se apropia y explota muy productivamente, gracias a la “maleabilidad” del mito griego, los personajes femeninos que encarnan complejas y ricas personalidades en episodios centrales de la Odisea (Penélope, Calipso y Circe). En Tr. 1.7 y especialmente en Ep. 1, Ovidio desafía y transforma la narrativa homérica, al convertir a Penélope en una verdadera dama elegíaca, que se queja amargamente del amado ausente. Sin embargo, en mi opinión, la figura de Calipso en Ars 2.123-142 no le sirve a Boyd como ejemplo para desarrollar su argumentario, pues en este pasaje la propia autora centra más bien su atención no en la ninfa, sino en Ulises, al que otorga el papel de un rapsoda que representaría el deseo ovidiano de desafiar el control que Homero ejerce sobre el corpus épico (2.128): ille referre aliter saepe solebat idem. Igualmente, la autora cree hallar en la Circe de Rem. 263-288 el más claro ejemplo de afirmación del control sobre la narrativa y la autoridad poética de Ovidio en la tradición homérica, donde la “erotodidáctica” ovidiana transforma sustancialmente a este personaje clave y completamente desarrollado en la épica homérica dentro de una trama que no lo es en absoluto; pero, como la propia Boyd reconoce, el abandono de Circe “corresponds in many ways to that of Dido by Aeneas […] In fact, almost every detail of Circe’s speech in this episode […] recapitulates the central themes of Dido’s speeches” en Eneida 4 (p. 210). Por tanto, en este caso, Boyd no tiene más remedio que aludir al tamiz virgiliano que ha querido evitar a los largo de su trabajo.

Boyd cierra el libro (capítulos 8 y 9) insistiendo en la faceta más rupturista de Ovidio. Basándose en el pasaje del triángulo amoroso Ares-Afrodita-Hefesto ( Od. 8.266-366), la autora analiza las técnicas de repetición y variación con las que Ovidio transforma dicho affaire en un mimo sobre adulterios, o cómo en Ars Amatoria 2 el tratamiento, calificado de “striking, even daring, aberration” (p. 245), de la traviesa pareja subvierte siglos de tradición, contraponiéndolo al casto tratamiento del propio Virgilio sobre el poder seductor de Venus como protectora de su hijo y, por ende, del pueblo romano. Como aportación novedosa, Boyd concluye que esto pudo ser una razón fundamental para su caída en desgracia, como tampoco debió ayudar la manera en que presentó a Venus y Marte en los Fasti.

Como conclusión, podemos afirmar que, en un gran número de ejemplos, Boyd consigue, con una técnica argumentativa brillante, demostrar la enorme presencia e influencia de Homero en la poesía de Ovidio. Sin embargo, a veces se echa de menos la mención de otros posibles modelos que probablemente influyeron en el poeta sulmonés, como, por ejemplo, los discursos Ayax y Ulises de Antístenes cuando estudia el pasaje del Juicio de las armas en Met. 13.1-383 (pp. 65-67).4 Con todo, este trabajo constituye una admirable contribución al estudio de la poesía homérica y ovidiana, y, sin duda, abre el camino para futuros e interesantes trabajos.

Pocas son las erratas que he encontrado en este libro tan pulcramente editado: en la pág. 23, los pasajes de Propercio serían 2.34.66 y 1.9.11; en la página 104, habría que leer Her. 3.117-18. En la página 177, habría que especificar mejor la cita de la línea 21: 3.4.71-72.

Notes

1. En este caso, no considero del todo acertada la elección del tercer pasaje, pues creo que, más que a Homero, Ovidio tenía en mente un pasaje de su amigo Propercio (2.9.3-18) cuando caracteriza a Penélope (por ejemplo el verso 4: …tam multis femina digna procis, cf. Tr. 2.376: …multis una petita procis?).

2. E. J. Kenney, en E. J. Kenney y W. v. Clausen (eds.), Historia de la literatura clásica II: Literatura latina (1989), 502.

3. J. Ingleheart, “Ovid’s Scripta Puella : Perilla as Poetic and Political Fiction in Tristia 3.7.”, CQ 62 (2012), 227-241.

4. A. Ruiz de Elvira, Mitología Clásica (1982), 429.